martes, 4 de marzo de 2014

EDUCACIÓN MEXICA



EDUCACIÓN MEXICA

Un aspecto fundamental en la educación de nuestros niños era que todo el aprendizaje tenía una finalidad o razón de ser más trascendente que l
o terrenal.

El aprendizaje emergía de las creencias de procurar nuestra salvación, o enfrentar con tolerancia la vida cotidiana o que el futuro no nos sorprendiera con desgracias.

Nuestra cosmovisión estaba presente en todas nuestras actividades políticas, sociales, morales, religiosas y en la vida cotidiana.

La fe estaba cargada de fuerza de voluntad para alcanzar lo que se pretendía. La fe fue una de las grandes fuerzas que tuvimos para expresar en la fantasía los anhelos de amor o destrucción, de ubicarse en el cosmos, y su esmero por trascender a la muerte. En pocas palabras, la razón de ser del aprendizaje tenia su esencia en algo más profundo y significativo que lo material y esto es lo que se transmitía a los alumnos.

Bajo este concepto, los padres y maestros Mexicas partían de la base, de que para formar la personalidad, era fundamental que el alumno tuviera seguridad y certidumbre.

Por ello, a través del cariño y la protección obtenían que el niño adquiriera seguridad. Y por medio del pensamiento claro de sus padres y maestros, de ideas precisas y de comprobar que cuando las ponía en practica eran verdaderas y funcionaban, los niños adquirían la certidumbre.

Para lograr lo anterior, sabían que el primer requisito era enseñar conceptos precisos y claros.

Por otro lado sabíamos que si primero no sembrabamos en los hijos y alumnos la seguridad del afecto, los padres y maestros no serían escuchados, ni atendidos cuando emplearan la palabra para educarlos. El cariño con el que la mayoría de los padres y maestros daban sus consejos, era garantía para ser obedecidos.

Otro aspecto indispensable que los Mexicas teníamos claro, para garantizar el éxito era: la congruencia. Los padres y maestros tenían muy claro que debían ser modelos del alumno, para que este aprendiera a través de la imitación. Para estimular el deseo de imitación, los padres y maestros hacían las tareas o quehaceres con gusto para que los alumnos experimentaran cierto goce en ellos.

Otra característica importante de nuestro método educativo era que los padres y maestros tenían la paciencia para dejar al aprendiz recorrer todo el camino para su entendimiento.

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