miércoles, 17 de febrero de 2021

Principios y valores

 Texto de hace unos 10 años

Una de las cosas que mas he escuchado  en los últimos años es que el  chamanismo  primitivo  esta caduco. El problema es que si  eso  es verdad significa que el  hombre  no ha  podido  comprender realmente que era el  chaman en la antigüedad y mucho menos  la capacidad de integrarse del  hombre primitivo  a su mundo. El  hombre primitivo tenía una peculiaridad muy distinta al actual: sabia que si  destruía su  mundo el  moría,  y que si lo  sobrexplotaba significaría que en el futuro pasaría hambre.


Pero también había algo  que lo  distinguía muy bien del hombre de ahora, el “hombre civilizado”: Sabia escuchar, y sabia escucharse a si mismo; y sabia que no  era lo mas grande de este mundo. El saber escuchar significa estar  atento  a  lo  que te rodea y a los ciclos de la vida, significa que uno  esta dispuesto  a abrir más los oídos que la boca para escuchar un breve murmullo, tal vez de la tormenta que se acerca, o el  animal  que estaba cazando. Pero no solo  escuchaba lo que su mundo  exterior le decía, sino  también lo mas sutil, al  espíritu. Sabía que las relaciones que tenía con los otros seres vivos era de lo que dependía su  vida y sabía que estaba integrado  a todo. Cualquier hecho  que hiciera cambiaba su mundo, y que ese mundo  estaba mucho antes que el. Y también sabia que debía de dejarlo  en el mismo  estado como lo había encontrado.  


El escuchar a su mundo significaba a su vez escuchar  los ciclos de la vida, como  estos se repetían consecuentemente uno  detrás del  otro. Como  surgía la vida, la muerte y después la vida. Comprendió  escuchando cosas como  el espíritu  de la mujer esqueleto (vida/muerte/vida) al  ver morir a  su gente. Pero comprendió  a su vez con ello  que al morir el  ciclo  de la creación  no terminaba, solo  se renovaba el compromiso  para una nueva vida. La materia, el  cuerpo  de quien moría regresaba a nutrir a la tierra; y su  espíritu  se volvía el protector de su gente, o regresaba al mundo  de los espíritus. Vieron también al  escuchar  que la voz que les llamaba y guiaba a como  actuar  respondía desde su propio ser. Tenía el  viejo hombre la capacidad de escucharse a si mismo. A abrir los oídos en el  silencio. Se dio  cuenta que la real sabiduría esta en el  silencio.


Al  igual  que ahora existía la violencia, al igual  que ahora existía la muerte. Pero la comprensión del mal  surgió cuando  el  hombre se separo  de su mundo y trato  de dominarlo. Cuando  el mismo  hombre se separo  de si mismo y creyó  que todo lo  que existía era lo que veía. Sin embargo  el  hombre primitivo  sabía que esto no  era así. Si  el  viento  era una fuerza invisible que podía cambiar su mundo, ¿Qué otra cosa que no  estaba a simple vista existía también  caminaban entre él?. Comenzó  el  hombre a explorar otros mundos. Mundos que existían junto  con este, pero  que para explorarlos era necesario comprenderse primero. ¿Cómo podía el chaman, el primer chaman  comunicarse con espíritus mas grandes que él?. Primero  haciéndose visible ante ellos.

Hacerse consciente de si mismo, y escucharse, escuchar  una voz que residía en el pecho y que surgía cuando  acallaba a la mente. Los ojos del  corazón le dicen algunos a eso. El primer chaman descubrió que los espíritus creadores eran  nobles, humildes, honestos, y que tenían  valores. Y que para escucharlos era necesario también ser similar. Aprendió  que los espíritus siempre le hablaban en  pequeños murmullos,  y que era necesario  entonces permanecer en  silencio. No solo para escucharlos sino para escucharse a su vez  a si mismo. No  a la mente, sino  a  la voz del  pecho.

Yoltecuhtli Ohmanqui

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